A mi me duele mi hijo

Cuando una se convierte en madre, de repente se da cuenta del significado de muchas cosas. Una de ellas es lo que quiere realmente decir aquella famosa frase de “A mí me duele mi hijo”.

A mí me duele mi hijo, es, en verdad  “como te pases con él, te arrastro del pelo”. Y siento ser tan explícita, pero todo lo que tragarías por ti, es inversamente proporcional a todo lo que darías por saco para que tu hijo no sufriera daño alguno.

Que te duela un hijo no es como cuando te duele un pie o una oreja. Al que le duele un hijo, le duele en lo más profundo del alma, allí donde se esconden los sentimientos más puros.

Cuando te conviertes en madre, te conviertes en loba y si bien la educación y la sociabilidad no te dejan actuar como la macarra de turno, más de una vez irías repartiendo guantazos por ahí, para evitar que tus hijos sufran.

Recuerdo cuando los trastis aprendieron a decir hola y adiós. Iban por la calle saludando a diestro y siniestro, ajenos a que el mundo no es tan maravilloso como ellos creen. Algunas personas les contestaban sonriendo; pero siempre había algún chafardero que no entendía la fiesta que para mis hijos era, el simple gesto de saludar.

-Mamiiii no me diseeee (mami no me dice).

Me decía la princesa mirándome con cara de extrañada.

-Es que no te ha visto, cariño.

Entonces, reprimía mis ganas de agarrar al susodicho por el cuello y decirle:

-Ahora mismo le contestas a la niña o te doy un mandoble en la boca que se te caen todos los dientes.

Yaaaaa, la violencia no es el camino. Lo sé. Pero oer, como molesta que le hagan desprecios a los tuyos.

madre e hijo. mamatodoeldia.

Comentando esto con una amiga, me decía que lo peor es ver como tus amigos o tu familia no demuestra el mismo interés por tu hijo que tú. Tú quieres a ese niño más que nada en el mundo y es difícil aceptar que no es el centro del universo para todos los demás.

Mi amiga es del norte de España pero vive en mi ciudad más de 10 años. Como tiene a su familia lejos, viaja por lo menos 4 veces al año a su pueblo. Quiere que su familia ame tanto a su descendiente como ella. Pero inevitablemente se topa con la cruda realidad.

Ains hija, nosotras llegaríamos hasta el infinito y mas allá por estar un  minuto con nuestro crio; pero por eso mismo, porque es nuestro. Para todos los demás es un niño maravilloso, al que quieren, pero, no te engañes, no les duele como te duele a ti. (Dejo aparte aquí, a aquellas abuelas entregadas que quieren a los nietos más que a sus propios hijos, que las hay).

Por eso más de una vez se ha recorrido 800 km para estar con los suyos. Para que su heredero disfrute de todo aquello que ella disfrutó en su día y se ha encontrado con un panorama, digamos, poco afable.

Que mal ha hecho aquel anuncio del turrón. Vuelve a casa por Navidad. Y cuando llegas a casa, uno se ha pirado a la nieve, el otro se va a casa de sus suegros, tu madre está cansada y dice que este año hace unos montaditos y una sopa de sobre, y tu hermana la pequeña, que es la única que está en casa, le planta un beso a tu hijo y le hace un par de carantoñas, no sin antes soltar por esa boquita que Dios le ha dado:

– Este niño no es de la familia, es un poco antipático.

Normal! Le habían dicho que iba a una casa donde la gente se moría por verlo  y ahí no queda ni el tato. Mucho guasap diciendo cuantas ganas tienen de ver al infante y cuando llegas, esperando el confeti y la banda de música, ahí cada uno va a la suya. Ni familia, ni perrito que te ladre. Ni mucho menos alfombra roja.  Y  ti te pasan por la mente escenas de Rambo con el rifle al hombro.

De repente te das de bruces con la pura realidad. Tu hijo te duele a ti.

Y quieres demostrarles a todos el ser tan maravilloso que es, a tu familia, a tus amigos. A ese niño del parque que le ha dicho que no quiere jugar con él. A ese amigo de clase que ha decidido que invita a otro amiguito a su casa pero no a tu hijo. A ese profesor que lo trata como a un niño más y no sabe ver que el tuyo es especial. En fin, a todos aquellos que no tienen en el centro del universo a tu hijo. Porque querida, tu hijo es tuyo, y  solo a ti te va a doler de esa manera.

Así que, supongo que hay que enseñarles, que ahí fuera, en el mundo, son uno más. Un ser fantástico, pero uno más.  Que mamá y papá les quieren por encima de todas las cosas, pero que el universo entero no piensa lo mismo. Y que no pasa nada.

Lo siento, amiga, esto es así. Para eso eres su madre. Aunque te de una patada en el higadillo.

Y a vosotras ¿qué es eso que os duele desde que sois madres?

6 Comments

  1. Pues mira, te voy a decir una cosa, pensando en las navidades que se aproximan, si lo del panorama poco afable después de conducir 800 km es lo único que te está pasando, igual puedes empezar a recitar aquello de virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Se los juro, Margaret (creo que eso lo decía un teleñeco). Aiii, como tú dices, cuánto mal ha hecho ese jodido anuncio del turrón! Toda la vida queriendo tener una familia (padre, madre, estas cosas) como la del anuncio del turrón, y va y creces y ya no la pilla ni el tato. Ánimo chicas. Vuestros ratones y ratonas os tienen a vosotras. Qué más quieren (oer, como dice mi amiga). Besazos!

  2. Y que razon…. yo ahora que lo pienso realmente lo que mas me puede llegar a doler es cuando vas a casa de los abuelos porque esta el primito y asi juegan y mi marido y yo aprovechamos para ir un momento al super solos y llegan los pffff no tardes, esque no para y cosas asi porque es muy movido y es agotador pero yo lo aguanto lo que aga falta y ellos ponen pegas por 10 min y luego ves que al primo se lo quedan casi cada dia porque es lo contrario a mi hijo y los mandaria a tomar viento!!

    1. Mira… A mí me dicen mis suegros lo de “no tardes” por 10mints que te vas a comprar y es el último día que se quedan con mi hijo.
      Y si lo dijesen mis padres hablaría con ellos, y más de lo mismo, no se lo dejaría más .
      En mi caso mi hija si es el centro del universo cuando llega a casa de los abuelos, cosa que a veces me molesta porque no me la dejan ni un segundo(es un sentimiento extraño, como si me la fuesen a quitar ,aunque suene tonto). Nunca estamos conformes!! Un beso

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