La maternidad es maravillosa pero dura de narices

La maternidad es maravillosa pero dura de narices. Por eso me he cansado de repetir mil veces la importancia de volver a ser mujer después de madre. Poder trabajar sin perderme demasiado de mis hijos, la ansiada conciliación familiar. Así que creo que es justo que ahora, que creo que me estoy reencontrando, os cuente en qué punto estoy.

A ver, por partes. Que tampoco os vayáis a creer ahora que, aquí  la menda, ha encontrado la solución a todos los problemas de la humanidad en general y las madres en particular. Digamos que he encontrado varias vías que me hacen sentirme mejor conmigo misma y de paso, con todo lo que me rodea. La mala leche la sigo teniendo. En parte porque viene un poco de serie, en parte porque sigo muuuuuy cansada y parece que no hay visos de que eso cambie. Prometo que trabajaré este punto.

Bueno, que me pierdo.

Todo ha sido de repente. Como suceden las cosas que molan. Un día por un comentario sin importancia en el lugar menos esperado, se me encendió  la luz. Quería hacer una tienda con la ropa que siempre he buscado para mis hijos. Y luego, de repente también, pensé que quería algo más que una tienda. Quería un símbolo de la lucha por la conciliación familiar, porque eso sí, una es madre y ha cambiado mucho desde su juventud, pero el punto anti –sistema reivindicativo, lo tengo intacto. Así que si algún día triunfo y tengo gente trabajando para mí, prometo que solo contrataré a madres que tuvieron que renunciar al trabajo para poder criar.

Y con horario conciliador, por supuesto.

He empezado a cuidarme más. Si, justo ahora. Si, cuando menos tiempo tengo; perooooo  y aquí viene lo bueno, tengo una motivación importante. Y va a ser verdad eso de que tú puedes si te lo propones. Que aquí, entre nosotras, he visto/oído/leído miles de frases/videos / libros motivadores; pero a mi entraban por un oído y me salían por otro. Que vamos, que no he movido el culo hasta que no me ha dado la gana y que básicamente, eso ha sido cuando he encontrado algo que, verdaderamente me ha motivado.

La motivación, eso es lo que me ha puesto en marcha. Yo nunca he sido deportista. Por vaga. Yo eso de que el deporte genera endorfínas y te hace sentirte mejor, jamás lo he vivido. A mí las endorfínas me las genera un rato con mis amigas, una cena con maridín o unas risas con mis trastis. El deporte, lo que me genera, es hambre. Aun así, antes de los trastis, hacia algo para mantenerme en forma, pero fué quedarme embarazada y decir adiós al ejercicio sin lágrimas en los ojos.

Hasta que llegó mi “de repente”. De nuevo. Un día en una comida familiar mi hermano Álvaro me retó. Haz una carrera con nosotros. Todos los Sendra juntos. Nosotros somos 4 hermanos. Tres chicos y yo. Pensar en hacer una carrera los 4 juntos ha sido la motivación más grande que he tenido, lo que me ha puesto en marcha. Y aquí estoy corriendo. Poco, tampoco os vengáis arriba pensando que voy a hacer maratones, pero para mí estar en este punto ya es más que importante.

Y todo este rollo es para deciros que:

Como siempre he dicho desde que empecé a escribir por aquí; la maternidad es maravillosa pero dura de narices y a mí desde el principio una de las cosas que más me afectó, fue la pérdida de identidad. Pues bien, redoble de tambores por favor, tenían razón todas aquellas personas que me decían, “eso pasará”. Como todo. Digamos que estoy en una fase de  reencuentro con mi yo anterior y siento que estoy cerca de volver a sentirme a gusto conmigo misma. Lo cual está muy bien, luego de estar tanto tiempo perdida.

Y por otra parte, ¿Sabéis eso que siempre dicen de “hasta que tu no quieras no hay nada que hacer”? Pues, verdad verdadera.  Hasta que no he encontrado un motivo para correr, no lo he hecho. Sin más.

Así que, mamás todo el día que, como yo, buscáis en las redes frases motivadoras y experiencias que os hagan mover el culo, no perdáis el tiempo. Nada de fuera os va a motivar, según mi experiencia. Yo, por si a alguien le sirve, solo doy una recomendación. Estad atentas.

Estad abiertas a que las cosas pasen, a ver, a oír, a hacer. Las cosas sucederán si no las dejamos pasar. No os quedéis dormidas, (ya, ya se, este punto es difícil cuando se tiene hijos pequeños) y responded a todos esos estímulos que hay ahí fuera. De repente, el puzle empezará a encajar de nuevo y os encontraréis con algo más que la maternidad.

La maternidad, esa cosa tan maravillosa y tan deseada que te hace olvidarte de ti misma, pero que te hace crecer tanto, que cuando empiezas a reaccionar (y a dormir) te das cuenta cuánto ha valido la pena.

Y mientras tanto, haced el favor de visitar mi tienda, https://mamatodoeldia.com/tienda/ que este proyecto me tiene que salir bien si o sí.

Gracias!!!!!

 

 

 

5 Comments

  1. Muchas gracias Gemma,
    Me ha encantado lo que has escrito. Tienes toda la razón. Con una buena motivación en la mano, lo consigues. Qué cierto es!!
    Mucho ánimo a todas chicas!

  2. Enhorabuena por tu proyecto!
    Todo lo que expresas es maravilloso, a la vez duro y divertido 🙂
    Me siento muy identificada contigo y eso me motiva a continuar con mis proyectos personales. A veces también tengo miedo a perder mi identidad pero en el fondo sé que no es así! Estoy segura de que la Maternidad ayuda a que nuestra identidad florezca.
    Gracias por compartir tu experiencia.
    Un abrazo!

  3. Jajajajaj suscribo todas las palabras!! La maternidad es una experiencia maravillosa pero absorbe mucho. Personalmente me ha proporcionado mucha felicidad y mucha depresión a la misma vez. Es imprescindible tener momentos lejos de la maternidad y pra una misma, como persona, que no parezca que solo vivimos para ser madres. A mi me agobia mucho y mira que es algo que me encanta pero todo con moderación, vaya!

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