Mujer y madre. Dificil pero no imposible.

Y aquí sigo, intentando compaginar la bimaternidad con todo lo demás. Admirando a las que  lo han conseguido y no han perdido la batalla de la culpabilidad. Y es que miremos a donde miremos, parece que las madres siempre acabamos perdiendo. La que se queda en casa y apuesta por estar cerca de sus hijos, porque parece que pierde identidad propia y casi llega a ser invisible para la sociedad; y la que se va a trabajar, porque tiene que soportar el sentimiento de culpabilidad y añoranza por sus hijos. Las mujeres nunca estamos satisfechas con el papel que nos deja la falta de conciliación. Y en este país, nadie nos lo pone fácil.

Por eso me encantó conocer a Valia Gomez. Valia es esa clase de heroínas comunes que viven a tu lado y que sin hacer grandes gestas, se merecen todo el reconocimiento de la sociedad. Gracias a mujeres como ella, aquí una servidora, piensa que no está todo perdido y que algún día lograré ganarme la vida de nuevo. Ver gente que ha luchado por un sueño y que lo ha conseguido, siempre es motivador. Y los sueños no siempre tienen que ser faraónicos. Valia tenía el suyo. Cuidar de sus hijos a jornada completa. Ser una mamá todo el día. Pero luego tuvo otro. Volver a trabajar. Cumplió los dos. Con ilusión, con lagrimas y con mucho esfuerzo. Como todo lo que en la vida vale la pena.

Hoy en la sección Artista Invitada, tenemos la historia de una mujer optimista que le puso muchas ganas a lo de ser madre y que en cuanto pudo, no quiso olvidarse de que también era mujer. Espero que os inspire de una manera u otra.

Yo era interina, así que mi trabajo no era fijo y por aquel entonces mi marido pasaba algunas noches fuera de casa por su trabajo. Queríamos tener varios hijos, por lo que decidimos que me ocuparía de ellos y estaría en casa.

Cuando nacieron, estaba tan centrada en ellos, que noté que mi mundo se reducía enormemente. Me pasaba las mañanas en el parque con los niños, mis amigas eran las cuidadoras de aquellos niños cuyas madres trabajaban. Mis conversaciones se reducían a mi papel de madre e incluso yo, que siempre he sido una lectora empedernida, dejé de leer. Todo mi mundo eran ellos. Nada más.

En numerosas ocasiones me planteé si había hecho lo correcto. Me preguntaba que ocurriría cuando mis hijos crecieran. Sabía que iba a ser difícil reincorporarme a la vida laboral.

He experimentado muchos miedos, miedo a no ser económicamente independiente, miedo a no trabajar nunca más, miedo a fracasar en la educación de mis hijos, me preguntaba qué haría cuando ellos ya no me necesitaran.

Cuando mi hija empezó el colegio en el  Liceo Francés, yo decidí empezar a estudiar francés para  ayudarle, así que me inscribí en el Instituto francés durante unos años y cuando le toco a mi segundo hijo, decidí dar un paso más y estudiar Filología Francesa.

Al principio no lo dije a nadie, porque pensaba que no sería capaz de compaginar una carrera universitaria con mis hijos, tenía terror al fracaso; pero poco a poco vi que lo podía conseguir y comencé a ganar confianza en mi misma. Acabé la carrera y empecé Filología Hispánica.

En el 2008 empecé a trabajar de nuevo. Mi marido me apoyó enormemente en la decisión.

Los primeros días estaba aterrorizada, me veía fuera de lugar, pensaba que mi familia no iba a poder sobrevivir sin mí y me sentía culpable. Nada más y nada menos habían pasado 14 años. Me encerraba en el baño a llorar. Fue muy duro. Cuando dejé mi trabajo usábamos la máquina de escribir y ahora el ordenador era imprescindible. Nadie me ayudó a formarme para que yo pudiera volver a trabajar. Y esa parte fue especialmente dura. Mi hija tenía en esa época  14 y mi hijo 11 años, ¡había sido mucho tiempo!

Es muy difícil incorporarse al mercado laboral después de estar una larga temporada en casa cuidando a tus hijos. La situación económica actual, el paro, los jóvenes que salen súper preparados… ¡Uff, menuda competencia!

La empresa donde trabajaba cerró, por lo que decidí aprovechar y terminar Filología hispánica y crear con una compañera de trabajo nuestra propia empresa. Hospitality Valencia.

Mi socia acababa de tener un bebé y estaba embarazada del segundo, yo tenía cuarenta y bastantes y pensamos que nadie nos iba a contratar, que debíamos poner en práctica toda nuestra experiencia y demostrar de lo que éramos capaces.

Nuestra empresa es Hospitality Valencia, por hospitalidad en inglés. En un principio empezamos mi socia Sonia Andreu y yo, como una empresa de relocation, ocupándonos de extranjeros que venían a Valencia por temas de salud (inseminación artificial o estética) placer o negocios. Esto era agotador para solo dos personas y como veníamos del sector de grandes eventos, empezamos a hacer eventos lanzando el concepto de ferias boutique. En el 2013 Bancaja nos dio el premio a Jóvenes Emprendedores, lo de jóvenes fue por mi socia, que es más joven que yo 🙂

La primera feria fue Boda Plan (vamos a hacer ya la 5 edición) del sector de las bodas y luego le siguieron Comunión Planet, On Fallas, Estoreta Market y ahora Maternity.

Maternity es una feria del sector de la maternidad y del bebé que tendrá lugar del 2 al 4 de junio en el Mercado de Tapinería de Valencia y donde una selección de marcas, presentarán sus productos y servicios relacionados con el mundo de la maternidad, desde el embarazo hasta los primeros meses de vida del bebé.

Entre otros sectores estarán representados el de fotografía, estética, ecografías 4D, decoración de habitaciones infantiles, ropa bebé, mesas candy bar, invitaciones bautizo; así como todo tipo de complementos para el bebé.

Durante el evento, contaremos con los talleres organizados por Leroy Merlin, con yoga para embarazadas, talleres de lactancia materna y pintura de barrigas, uso de pañales de tela y de portabebés.

Intentamos hacer eventos diferentes, huyendo de ferias masificadas, eventos personales, urbanos y en el que se desarrollen sinergias entre los expositores que acaban siendo una gran familia.

Para mí, las mujeres que han tenido hijos, son fuertes, capaces de todo, comienzan su nueva época laboral con mucha energía y ganas de demostrar a todos de lo que son capaces; pero sobre todo quieren demostrárselo a ellas mismas, por lo que yo recomendaría a los empresarios darles un voto de confianza.

Nadie valora el papel tan importante que tenemos las madres en la sociedad. Nosotras educamos a las mujeres y hombres del mañana y de alguna manera nos tendrían que ayudar a poder hacerlo. En España es muy difícil conciliar la vida laboral y la familia. Con horarios hasta las 21:00 horas, domingos y festivos es muy difícil poder ocuparte de tus hijos. No encuentras apoyos y en las empresas privadas si pides la reducción de jornada, te suelen marginar con los peores trabajos, ya que piensan que no tienes ambición.

Después de mi trayectoria, no me arrepiento en absoluto haberme dedicado una temporada de mi vida a estar con mis hijos. Ahora pienso que, en el fondo, ha sido un corto periodo de mi vida y que va a acompañarle a ellos a lo largo de toda la suya. He estado con ellos en todo los momentos importantes y al final, piensas que es lo principal. Ahora creo que he sido una de las pocas afortunadas que ha podido hacerlo. Si que es verdad que luego hay que trabajar duro para volver al mundo laboral, pero vale la pena el esfuerzo.

2 Comments

  1. Hola, me encanta tu página yo también tengo dos niños de 4 y 3 años y me siento muy identificada en l mayoría de tus artículos te expresas muy bien, mucha suerte y ánimo

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