Objetos “amigos de las madres”

Desde que soy madre, he descubierto  ciertos artilugios que te hacen la vida más fácil. Yo les llamo: objetos amigos de las madres; porque te ayudan a sobrellevar la maternidad.  Por ejemplo, las pinzas de la ropa. Una cestita con 24 pinzas de colores me cuestan en el chino más o menos 2,50 euros. Y oye, lo que dan de sí. No solo sirven para tender, que también, es que con unas pinzas de colores los trastis hacen maravillas. Aviones, torres, arboles  etc. Media hora de tranquilidad, en esta casa de locos, por dos euros y medio, no está nada mal. ¿no?.

Ríete tu de la play, y del coche con mando a distancia, a veces lo más sencillo es lo que mejor resultado da.

Pensando en esto, llegó a mis manos las pulseras identificativas para niños de aitanastar.com .¿Precio?, baratito. ¿Calidad?, a prueba de niños, que ya es. Y ¿utilidad?; pues que queréis que os diga, si no se utilizan mejor, la verdad, pero si llega el caso, son imprescindibles. Lo que yo digo, objeto amigo de las madres.pulsera-Aitana-Star.mamatodoeldia

Nosotros vivimos en un pueblo pequeño, donde no hay ni si quiera semáforos (si, no os paséis, señales de tráfico si hay; y municipardales poniendo multas, también). Por no tener, no tiene ni una calle comercial que esté abarrotada el sábado por la tarde; así que la idea de llevar en la muñeca de los trastis, una pulsera de colores con mi número de teléfono, pues no lo consideraba demasiado necesario.

Sin embargo, afortunadamente, hay un mundo más allá y yo, que siempre he sido una mujer confiada, desde que soy madre me he vuelto pelín paranoica. Cada vez que bajamos a la ciudad me entra el pánico. Mis hijos no están acostumbrados a ver tanta gente junta y  flipan con los autobuses, las luces y demás. Vamos, Paco Martínez Soria recién llegado del pueblo, versión niños. Y no te digo más si es Navidad o se festeja algo. La ciudad los hipnotiza y a mí me pone de los nervios tener que desdoblar mi personalidad y convertirme en guardaespaldas además de madre. Cómo si no tuviera bastante.

Al final, termino diciendo a Maridín que los cojamos en brazos, que es la única forma de no perderlos. Esa solución no dura mucho, porque basta que los quieras coger, para que su cuerpo mute directamente en el de un pulpo que no se deja atrapar. Imposible.  ¡Oer que no sé de donde salen tantas manos y tantos brazos!.

Así que encontré la solución. Los trastis fliparon tanto con las pulseras identificativas, que se ducharon y hasta durmieron con ellas. Y yo ¿qué queréis que os diga? no dejo de tener dos ojos delante y otros dos en el cogote, pero la sensación de tener un plan B, por si te falla la visión nocturna y el radar de largo alcance, pues oye, te da tranquilidad.

¿Cuántos maridos de esos que se han ido a comprar tabaco y no han vuelto, hubieran podido regresar al hogar gracias a aitanastar.com?. Lo veo.

  • Cariñooooo, que me voy a por tabaco.
  • Muy bien, majo; pero espera un momentito que te coloco la pulsera con mi número de teléfono, no vaya a ser que por alguna de aquellas, te confundas, te vayas al bar y en vez de un refresco te den medio litro de ginebra y si te he visto, no me acuerdo. Que ya nos conocemos.

Recuerdo que tenía un conocido que todos los veranos se iba a Ibiza a darlo  todo. Sus amigos le colgaban al cuello con un cordelito la dirección del hotel, sabiendo que la noche empezaba de una manera y terminaba de otra. Irremediablemente tooodos los días tenían que repetir la operación porque el colgante se rompía.  Hoy sería un cliente potencial para estas pulseras que además llevan un código QR donde se puede recopilar información sobre posible medicación, enfermedad, grupo sanguíneo o teléfonos alternativos de contacto. Yo en este caso  pondría: Por favor, no le sirvan una más… que va completito.

Maridín dice que me pida una para mí con su teléfono. Para esos días que salgo sola a andar, por si me pasa algo y soy incapaz de marcar el móvil; pero creo que por el momento me resisto. La maternidad es dura y ya sabéis que me gusta fantasear con la idea de escapar y no volver la vista atrás. Sin dejar pistas…

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