Padres helicóptero. ¿Yo soy eso?

Ains padres helicóptero!!. Creía que yo no era de esas.

Siempre he pensado que eso de sobreproteger a tus hijos no mola nada y he intentado hasta donde es posible con niños de tres años, que sea autónomos. Me ayudan  a poner la mesa, a vaciar el lavavajillas, se visten solos etc. Lo de comer es otro cantar, porque en el cole tengo entendido que no consienten que nadie les ayude; pero en casa se tiran al rollo que da gusto y por no ponerme más de los nervios, acabo dándoselo yo. Que un día viene la guardia civil alertados por tanto como grito.  ¿Os acordáis de “Andreita comete el pollo”?. Pues eso no es nada comparado conmigo y mi estado tipo niña del exorcista a la hora de comer. Desesperante

Bueno, que me pierdo.  Volvamos al asunto.

Resulta que no dejo de leer eso de los padres helicópteros y sobre protectores y yo siempre había pensado que eso no iba conmigo y que al menos eso, no lo hacía tan mal.

Ilusa de mí. Con esto de ser madre no te puedes despistar  porque a la que no te fijas, ya estas metiendo la pata y condenando a tus hijos a un futuro incierto por tu mala gestión de la maternidad.

Ya he contado en varias ocasiones que la princesa es bastante pirata y el pirata es un poco príncipe. Ella no tiene problemas para conseguir lo que quiere y cuando quiere. ¿Que tú tienes un juguete y yo no?. No pasa nada. Voy, y sin mediar palabra, te lo quito y se acabó. Sin contemplaciones. Y si se te ocurre poner resistencia, pues un bofetón y arreglado. Me paso la vida repitiéndole que las cosas no se quitan, se piden por favor.  A esta no hay que protegerla, a esta hay que ponerle cerco. Y bien alto.

En la parte contraria esta mi niño. Jamás se le ocurriría quitarle un juguete a otro infante. Y por eso mismo es presa fácil de su hermana y  otros pequeños.  Y yo no sé si gestiono muy bien eso de que aprenda a defenderse.  Hubo una época que él  era el único que me hacía caso a lo de no pegar y no quitar las cosas, así que el problema se agudizó más y la princesa era dueña y señora de todos los juguetes de la casa, consciente que el pirata jamás iba a enfrentarse a ella.

padre abrazando.mamatodoeldia

Cuando me di cuenta de esta situación, empecé a hacer la vista gorda si mi niño se defendía. Pensé que necesitaba aumentar su seguridad y darse cuenta que él también podía decir que no.

Así que si algún empujón recibía la niña, yo desaparecía  por la puerta haciéndome la loca para que ellos solos aprendieran a salir de aquello. Pero tampoco funcionó. Al final ella siempre se las apaña para salir ganando y a mí me preocupa que una personalidad tan fuerte como la de la princesa, haga que mi hijo no sepa defenderse fuera de casa.

Y aquí es cuando ya no se por donde salir. Mi pirata sabe que no se pega y muy harto tiene que estar de su hermana para hacerlo; pero cuando lo hace, es tanta rabia la que tiene, que lo hace con toda su fuerza. Llegados a ese punto suelo castigar a los dos. A una por tocapelotas y a otro por usar la fuerza física.

Sin embargo, el otro día algo ocurrió que me hizo plantearme  lo de la protección y el helicóptero y todos esos rollos, que a veces digo que la culpa es mía por leer tanto, caramba.

El caso es que estábamos en un parque. Los trastis jugaban en los columpios y yo a una distancia prudencial los vigilaba. El pirata está dando vueltas a una rueda tranquilamente cuando de repente, dos hermanos (digo yo que eran hermanos porque iban igual vestidos) algo más mayores que él, se acercan por detrás y de un empujón le tiran de allí. Mi niño sin más se pone a llorar.

Ni que decir tiene que los ojos se me inyectaron en sangre y la vena se me hinchó de manera descomunal. Ni me lo pensé. De un salto cogí a mi hijo en brazos para consolarlo, no sin antes pegar una de mis miradas asesinas a aquellos pequeños pandilleros y espetarles con un “muy mal”.

Aparte dejo lo de “dónde narices estaban los padres de aquellos críos“. Yo veo que mi hija hace algo así, y no consiento que se vaya de allí sin pedir perdón. El caso es que los padres brillaban por su ausencia y mi instinto de mamá leona salió de lo más profundo.

Y aquí aparecen mis dudas. ¿Hasta qué punto debe una madre proteger a un hijo? La vida no siempre es bonita y fácil y mi pirata debe saber que no estaré allí siempre para defenderle, pero jolines, se me parte el alma cuando un niño intenta hacerle daño. No puedo evitarlo.

De verdad que sufro cuando veo que mi princesa no tiene contemplaciones con otros niños. Sé que todavía tiene tres años y es pronto para esperar que conozca la empatía. Llegará un día que sabrá que así no puede ir por la vida. Pero se sufre el doble cuando es tu hijo el que recibe.

Lo metería en una urna para que nadie le hiciera daño  y se precisamente que eso le haría más. Porque jamás aprenderá a defenderse de esa manera. Y a veces tengo que contemplar los abusos de otros niños, incluida su hermana, (que igual lo mata a besos, que igual le arrea un bocado) y mantenerme al margen para que halle su propio modo de salir de esas situaciones. Y eso es muy difícil.

Así que si. Creo que eso de los padres  helicópteros es una de las cosas más difíciles de la maternidad y a la vez más necesarias. Difícil, porque ver sufrir a un hijo y no ir corriendo a salvarle duele infinito. Y necesario, porque es la única manera de que aprendan a equivocarse y salir adelante.

¿Qué pensáis de todo esto? ¿Habeís encontrado el equilibrio?.¿No es fácil, verdad?

2 Comments

  1. Hola Gema,

    Hola soy mamá y tengo 2 hijas algo más mayores que los tuyos; mis hijas son igual que tu pirata y no se les ocurriría levantar la mano ni la voz ni siquiera entrar en discusión con nadie. Siempre he pensado que eso era bueno, pero de un tiempo a esta parte les digo lo contrario, me explico, como estoy segura que no van a pegarse con nadie, les digo que si alguien les empuja, pega… ellas se quejen, incluso les he llegado a decir que se lo devuelvan (ellas no lo va a hacer ni locas) pero al menos he conseguido que lo digan al adulto que esté con ellas en ese momento, ya que su propia timidez no les permite ni siquiera quejarse. Si a una de mis hijas les pasa lo que le pasó tu pirata en el parque me hubiera sentido como tú, ojos ensangrentados y vena incluídos y mi actuación hubiera sido la misma. Creo que es importante enseñarles que pegarse, insultarse, pelarse… no lleva a nada pero también hay que enseñarles (sobretodo a los “buenos”) a defenderse, a decir NO bien alto y a dar un golpe en la mesa si hace falta. Buenas personas si, sacos de boxeo para recibir tanto física como emocionalmente no!!

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